Cuando el desierto florece: la historia de Lynette
25 de mayo
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En la tranquila comunidad de la Colonia Friesland, al norte de Paraguay, las mañanas suelen comenzar en silencio. Pero para Lynette Bergen, una mujer que enfrentaba una de las batallas más difíciles de la vida, ese silencio alguna vez tuvo un peso distinto.
Era el peso de la incertidumbre. De los tratamientos. De los largos días marcados por una sola palabra: cáncer.
Y, sin embargo, en medio de ese desierto, algo inesperado comenzó a florecer.
Todo empezó de la manera más sencilla. Una mañana, mientras revisaba mensajes en WhatsApp, algo llamó su atención. No lo estaba buscando. No planeaba detenerse. Pero allí estaba: una simple mención de un devocional titulado Alimento Para el Alma.
Lo que parecía un momento pasajero se convirtió en un punto de inflexión.
“Es increíble”, comparte Lynette, “cómo cada día hay algo escrito exactamente para lo que viví el día anterior… o incluso ese mismo día”. Lo que encontró fue mucho más que palabras en una página. Fue consuelo oportuno. Dirección en medio del silencio. La certeza de que no estaba caminando sola.
En enero de 2026, en pleno tratamiento de quimioterapia, una reflexión titulada En el Desierto, escrita por Sandra Pérez, de República Dominicana, llegó a su corazón de una manera profundamente personal. No eliminó el dolor, pero le dio sentido. Le recordó que, incluso en las temporadas más secas, Dios sigue obrando.
Lynette no solo leyó; también respondió. 
Conmovida por lo que había experimentado, pidió 10 ejemplares del devocional. Junto con su compra, envió una ofrenda adicional, reconociendo que el valor de lo que había recibido superaba ampliamente su costo.
Y luego hizo algo aún más poderoso.
Pidió 20 copias más.
No para ella, sino para regalarlas.
Una para su oncólogo. Otras para cada enfermera y asistente de la clínica donde recibe tratamiento. Cada persona que había estado a su lado durante el proceso recibiría ahora un mensaje de esperanza.
“El costo es tan pequeño”, dice Lynette, “comparado con la bendición que ha sido en mi vida”.
Hoy, después de haber completado con valentía su tratamiento de quimioterapia, su historia ya no trata solamente sobre una enfermedad. Habla de una fe renovada. De un Dios que prepara el camino antes de que podamos verlo. De cómo algo tan sencillo como un mensaje de WhatsApp puede abrir la puerta a algo mucho mayor.
Mientras expresa su gratitud y ora por quienes hacen posible este ministerio, Lynette también comparte una esperanza silenciosa: que algún día pueda conocer más acerca del ministerio detrás de esos devocionales que llegaron a ella justo en el momento indicado.
Porque cuando el desierto florece, nunca olvidas dónde encontraste agua.
Y deseas que otros también puedan encontrarla.
Imagen:
(arriba, banner) Entrada a la Colonia Friesland, San Pedro, Paraguay, (Foto gentileza: Profesora Alba Rosa Estigarribia de Melgarejo)
(abajo a la derecha) Lynette leyendo el devocional diario de Alimento Para El Alma
